grafico-monedasArtículo escrito por Vicente Clavero en “Público.es”

Salvo que fuese un ejercicio puro y duro de prepotencia, no se entiende que el ministro de Hacienda dijera el miércoles con el mayor aplomo, durante la sesión semanal de control al Gobierno, que en España están “creciendo moderadamente” los salarios. Podría haberse tratado también de un simple lapsus, pero el propio Cristóbal Montoro descartó tal posibilidad al insistir en ello ante los periodistas que acababan de escuchar perplejos su afirmación en el pleno de Congreso.

Si la mentira tiene por lo general las patas cortas, en este caso resultaba especialmente sencillo desenmascararla, porque hay abundantes datos que demuestran que el ministro no decía la verdad y que, como era previsible, han visto la luz enseguida. Para alguien menos pagado de sí mismo tendría que haber sido bochornosa la sucesión de documentadas réplicas de que fue objeto Montoro ese mismo día y aun ayer por parte de todos los medios de comunicación, menos los que guardan estricta obediencia al Gobierno.

Hasta el presidente de CEOE lo contradijo, con motivo de la presentación del último informe del Consejo Empresarial para la Competitividad, que pone cifras a la caída de los costes laborales unitarios en los últimos años. Sólo entre 2012 y lo que va de 2013, el retroceso ha sido del 1,5%, frente a una subida próxima al 3% en países como Alemania, Francia o Italia, lo que explica que el consumo y la recaudación fiscal vinculada con la capacidad de compra de los ciudadanos anden aquí por los suelos.

Sin embargo, no hacía falta ese informe, porque todos los datos que maneja el Gobierno desde hace tiempo apuntan en la misma dirección, por más que intente tergiversarlos sin ningún pudor el empecinado ministro de Hacienda. Según el Instituto Nacional de Estadística, los salarios brutos han bajado de media un 0,65% en 2013 y la remuneración total de los trabajadores lo ha hecho en un 10,6%, seis puntos y medio más que en 2012, a pesar de que la destrucción de empleo es algo menor este año.

Pero aún hay más: Montoro sabe, porque es materia que compete a su negociado, que uno de los indicadores más fiables sobre la evolución real de los salarios –las retenciones a cuenta del IRPF– están cayendo de forma imparable. Por no hablar de las estimaciones incluidas en los Presupuestos Generales del Estado correspondientes a 2014, que ponen de manifiesto las dificultades existentes para sostener los ingresos relacionados con el impuesto sobre la renta.

¿A cuento de qué dijo entonces lo que dijo Montoro? ¿Es que acaso se le volvió a calentar la boca, como otras veces –incluso en sede parlamentaria– le ha pasado? Es probable que sí, pero también puede ser que algunos miembros del Gobierno ya no sepan distinguir lo que es verdad de lo que no lo es, después de casi dos años moviéndose incansablemente en la mentira.